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CON-FABULARIO

Maniatados. Despertaron aterrados, ahí enfrente de ellos Soren P. Sadnerson, disfrazado de quien sabe que: traje triste de color mostaza, sombrero que hace juego y una escalofriante nariz roja. Lo primero que atinó decir Fräulein Críptica fue “¿Dónde esta Sisi?”; Herr Sadnerson comenzó a sonreír escabrosamente lento, cuando todos sus dietes acabaron de asomarse, se llevó a Lola.

“Yo tiendo a gravitacionarme, caigo. Lo ideal es ascender, aún mejor volar con un alguien. Me cansé de buscarte, Soren. Tu y yo jugamos de lo mejor, pero la verdad es que tú nunca has querido volar conmigo. Siempre te he desesperado y a mi siempre me has parecido un hermoso batracio.” Lola se calló al ver la sierra.

“Lola, ¿recuerdas esa primera vez, cuando aquel payaso te veía?” Por un momento, Soren fue callado por su ira, luego añadió las últimas palabras que su imaginante escucharía: “no se puede huir de quien te imagina; no se puede volar cargando plastilina”. Lola contestó: “Me sigo preguntando, cuando voy a crecer”.

Soren y Lola, definidos por múltiples acontecimientos, dejaron de ser. Lola quedará, quieta otra vez.

Comentarios

Eva Mora ha dicho que…
Lola nunca se queda quieta del todo; deja de ser, pero luego se encuentra otra vez en sus quehaceres. La plastilina es su aliada grande.

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