Ir al contenido principal

Little Joseph


Little Joseph era un niño que quería ser de madera para poder crujir rítmicamente al calentarse con el sol, para entrar bailando con el frío de la noche al rechinar de sus entrañas. Joseph fue un jovencillo que cuando decía la verdad, le salían polillas de la nariz.
Le pasaba al pobre Little Joseph, que cuando decía la verdad, los lepidópteros nocturnos atacaban a su interlocutor. Se hizo pianista, para no ser necesariamente mudo, ni necesariamente gravoso conversador. Se fue lejos, donde nadie pudiera preguntar, y así él nunca debiera contestar. Little Joseph fue silente escándalo de notas en el oscuro bar que se encontraba en la esquina de Morrison Road y Wright Road, Little Woods, New Orleans.
Después de algunos años de tocar notas bluseras en un bar que más bien era un restaurante, fue descubierto por Juana Gallo; ella  no quería hablar con él, solamente deseaba que estuvieran juntos en silencio.
Pero Little Joseph si quería hablar; de manera vertiginosa le dijo un día: Juana eres hermosa. Y miles de polillas salieron disparadas de sus narinas; como un grito resonó Juana Gallo; tan largo y breve como el mismísimo alarido fue su partida.
Ella volvió.
Entró en la habitación de Little Joseph, de noche, muy calladita, amordazó al dormilón, lo amarró como dominatrix en pleno trabajo, metió por su nariz pequeñas mangueras inyectando insecticida; entonces las polillas murieron.
Y así, ya sin polillas que estorbaran la veracidad de sus comentarios, pudiendo hablar con libertad. Little Josehp aprendió a vivir feliz calladamente.

Hoy en día en Morrison Road y Wright Road hay un Kwik Pik.

Comentarios

Aguacate y Mandarina ha dicho que…
Me ha gustado tu cuento, mucho.

Entradas populares de este blog

Estrellas

Sin saber el futuro, Lola le decía a su P. Sadnerson: — Tú no lo sabes, pero a veces creo que el cielo es de verdad un firmamento, donde Dios ha anotado todos sus planes, claro, los menos importantes. Soren, las antiguas culturas al descifrar el código estelar, debieron faltar al respeto de lo privado y por eso los mayas desaparecieron ¿no crees? Además el smog nos oculta las estrellas, es decir, ya ni una ni otra cosa Soren P. : ni admirar la belleza, ni morbosear sus secretos. ¿Qué tienen las estrellas? ¿tú sabes Soren? Y es que algunas sirenas las tienen sumergidas; algunas mujeres quieren que las bajen para meterlas en cajones…— acababa divagando. — Debe saber el hurón Lola, él es su vecino. Hoy debe ser el tercer día de luna llena así que tal vez podamos verlo.— Soren subió los crujientes escalones y retocó seis veces el espejo del ropero, pero no salía; a Lola se le ocurrió que tal vez se estaba disfrazando para salir a trabajar, Herr P. Sadnerson tuvo que hacerle notar a la ni...

Tres aves en la cabeza

. El insomnio, Lamentaciones 1, El Club de la Pelea, Beirut, la comida de diario, más dinero, más dinero, un pato, el insomnio, incontable llanto, el insomnio, la mano, el dibujo que no llegó, el insomnio, respirar, respirar, respirar, respirar. La danza. Escribe mejor, el insomnio, comamos mejor, dar de comer, hacer las compras, el pacto, preparar, vamos, ven, abrazos, silencios, silencios, silencios, respirar, el insomnio, el que no se calla. La danza.  Párrafos dignos del moqueo de los exagerados. ¡Que no me da la gana!  Querer o no desear, la contradicción de por medio. Palabras promiscuas. .. Triste tigre de garras limadas, tigre de tristezas inacabadas cuyo deseo de cazar se ha terminado, ahora vegetas en tu desasosiego. Has olvidado el inicio de tu final, cuando pudiste ver desde lo alto del monte que las nimiedades abundan y la vida es una.  Ahí estás, solo entre árboles y piedras, ruges para recibir el eco de tu confusión, te bañas con l...

SOREN: PULCHERRIME RERUM

Lola apunta hacia la luna porque es un blanco brillante; en el bosque nocturno del laberinto sin minotauro no hay mucho que matar. Después de una noche larga Lola se siente cansada, apenas ha dormido siete de las nueve horas que requiere para estar contenta; por eso está de malas. El gancho al hígado que le dio el hurón de la luna, le dejo heridas internas que solo ha podido olvidar saboreando cerezas. La niña plastilina esta muy golpeada. Soren la busca para salir a jugar al bosque, pero Lola pretexta, —Soren P. Sadnerson, no ves que afuera está nublado, me duelen las rodillas, me rechinan los codos, mi cuello se adormece a ratos y no lo puedo mover como debiera—. A él solo le quedaba argumentar — Lola no seas floja, vamos afuera… aunque sea vamos a caminar, te vas a sentir mejor, allá te espera una sorpresa.- Ni con chantajes Lola cedió. Soren entonces desapareció durante un buen rato de la mañana, luego regresó. Lola dormitaba en los sillones y al escuchar a Soren emitió pequeños ...