Arriesgar un poco más, ya no es opción ni buena idea cuando se ha perdido casi todo. Cuando de un mismo queda poco, lo que se busca es no ceder, ni diezmar, mucho menos compartir.
Eludir, transmutar en lo deseado es tan perverso ¿no es así? A menos que se cuente con ayuda divina, ¿no es absurdo esperar lo más inhumano de alguien? Y aun así que desagradable conocer lo más humano del interlocutor.
No es que desee un teatro, ni mentira. Quiero silencio, como Juana Gallo con Little Joshep, y hasta ella tuvo que aplicar un ligero e inocente correctivo… a quien engaño, no hay inocentes, no justos, sólo relaciones desniveladas.
Ceder, transferir (rindiéndose) cierta cantidad de voluntad.
Conceder, entregar (bajo negociación) un algo que un alguien desea.
Mejor silencio, obvio y confortable. Así ya no hay desgaste, nadie se termina.
Sin saber el futuro, Lola le decía a su P. Sadnerson: — Tú no lo sabes, pero a veces creo que el cielo es de verdad un firmamento, donde Dios ha anotado todos sus planes, claro, los menos importantes. Soren, las antiguas culturas al descifrar el código estelar, debieron faltar al respeto de lo privado y por eso los mayas desaparecieron ¿no crees? Además el smog nos oculta las estrellas, es decir, ya ni una ni otra cosa Soren P. : ni admirar la belleza, ni morbosear sus secretos. ¿Qué tienen las estrellas? ¿tú sabes Soren? Y es que algunas sirenas las tienen sumergidas; algunas mujeres quieren que las bajen para meterlas en cajones…— acababa divagando. — Debe saber el hurón Lola, él es su vecino. Hoy debe ser el tercer día de luna llena así que tal vez podamos verlo.— Soren subió los crujientes escalones y retocó seis veces el espejo del ropero, pero no salía; a Lola se le ocurrió que tal vez se estaba disfrazando para salir a trabajar, Herr P. Sadnerson tuvo que hacerle notar a la ni...
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